Granada
Mayo 11, 2009Jaén
Mayo 4, 2009Postales desde… Siracusa
Febrero 10, 2009Me refiero a la ciudad de Arquímedes. A un hermoso lugar en una isla llena de tesoros increíbles… qué isla, respiras historia y belleza, comes de lujo, te sientes vivo, conectado, te sientes bien… con el mar siempre al fondo.

Volveré, seguro.
Viaje a la Antártida
Febrero 2, 2009Hace unos días me sorprendía el mail de una amiga con una noticia increíble: se va de viaje al Polo Sur. Conociendo a la protagonista de esta aventura, que promete emociones fuertes, el tema no es tan sorprendente, pero sí lo es el hecho de que haya conseguido hacer realidad uno de sus sueños. Me acuerdo de la última vez que estuve con ella, hace ya más de año y medio, y del interés y entusiasmo con el que hablaba del continente helado. Consiguió transmitirme un poquito de ese tremendo interés, lo que me animó a leer un libro de Edgar Allan Poe (recomendado expresamente por ella) que desarrolla parte de su argumento en la Antártida, “Narración de Arthur Gordon Pym”; un libro genial, digno de su autor. Muy recomendable, por supuesto.

Pero bueno, no he venido aquí a hablar de mi libro, sino del blog que nos mantendrá al día de las andanzas de Dácil en la Antártida: Al Sur del Sur.
Solo desearle mucha suerte y mucho ánimo para aprovechar esta oportunidad al máximo. Porque se lo merece y porque ella lo vale.
SICILIA ME ATRAPA
Mayo 6, 2007
Trinacria, Sicilia… la isla más grande del Mediterráneo… la cuna de la mafia… Un lugar con mucho encanto y mucha historia, italiano por los cuatro costados. Un sitio ideal para pasar unas cortas (o largas, si se tercia) vacaciones, desconectar, comer bien y viajar al pasado de la mano de griegos, romanos, fenicios, cartagineses, normandos o españoles…
Esta isla con carácter de encrucijada es reflejo viviente de un crisol de culturas, arquitectura, arte, ciencia, costumbres y formas de vivir. Un lugar único dónde admirar la obra del ser humano en perfecta armonía con una naturaleza atractiva e impactante… con el mar siempre al fondo.
P.D. Para quién quiera, he colgado unas cuantas fotos.
P.D.1 Para saber más: Sicilia paso a paso
BRUGGE EN LA BELGIQUE
Octubre 26, 2006BUENOS AIRES: 5 DÍAS EN LA 5ª PROVINCIA (2ª parte)
Agosto 7, 2006…
El domingo me levanté un poco vaga, entre el cansancio acumulado y lo calentita que estaba en casa no salí hasta las 11 y pico de la mañana camino del barrio de San Telmo. Todos los domingos montan allí una feria de antigüedades y artesanías interesante y con mucha vidilla. Otra vez hacía frío, pero eso no impidió que una joven orquesta callejera muy completa deleitase a domingueros y turistas con unos cuantos tangos. La zona tiene mucho encanto y da gusto callejear encontrándote rincones de barrio popular, de toda la vida. De allí, no sin antes tomar un cafelillo calentito y cargadito, me dirigí al cercano parque Lezama, un parquecillo agradable que tiene su mayor apogeo durante el verano. En un costado del parque se encuentra una iglesia ortodoxa rusa que resulta muy curiosa; me quedé con las ganas de entrar, pero estaba cerrada. Allí me encontré con Aída, que me guió por el famoso y turístico barrio de La Boca, bien definido por ella como un conjunto de chabolas pintadas de colores; el sitio no da para más, simplemente pintoresco. En sus tiempos fue el barrio de acogida para muchos emigrantes europeos, ya que allí estaba el puerto y centro de actividad de la ciudad. Volvimos a San Telmo para comer en una tasca de barrio muy agradable, donde sirven las mejores empanadas de carne que he probado en Bs As. El camarero estaba un poco “aplatanado” y nos cambió un poco el menú, pero dio igual porque estaba todo muy rico.
Con el estómago lleno dejé a Aída en casita, que se había ganado una merecida siesta, y me decidí por el barrio de Palermo, la zona que concentra más espacios verdes de la ciudad. Así, mi primera parada fue en el jardín japonés, donde disfruté del paseo y del inicio del atardecer porteño, a pesar del frío que una vez más me acompañaba. Caminando por diferentes parques de los que no recuerdo el nombre llegué a Recoleta, a un parque donde había montado un mercadillo muy animado. Ya por la noche mis anfitriones, tangueros donde los haya, me introdujeron en el ambientillo de la milonga, concretamente en la milonga “El beso”; no, no bailé tango (me muevo menos que Espinete en una cama del velcro, qué le vamos a hacer), pero me lo pasé genial viendo como funciona este mundillo y disfrutando de tres pedazo de bailarines como Estíbaliz, Aída y Sergio.
El lunes por la mañana no tenía muy claro hacía donde tirar, así que me abandoné al callejeo sin sentido, aunque entretenido, y a las compras (a saber, alfajores para la gente de la ofi, mi kit “mateador” (mate, bombilla y hierba), y una sudadera muy chula a la par que arrastrada en un mercadillo de ropa de segunda mano (mami, no te preocupes que ya la he lavado
)). Para comer me decidí por las famosas pizzas de “El cuartito”… en dos palabras, im-presionantes. Ya por la tarde había quedado con Aída en el centro comercial de El Abasto, el barrio de Gardel y del tango arrabalero. Llegué hasta allí tras un pateo considerable (unas veintipico cuadras) por la avenida Corrientes que me recordó a la Gran Vía madrileña pero a lo bestia. El antiguo y enorme mercado del Abasto ha sido convertido en un gigante centro comercial, con “Museo de los niños” y noria dentro incluídos… para perderse. Ya más tarde recibí una muy buena noticia: mi tío Luis, que estaba con su barco pescando por el sur de Argentina iba a pasarse el día siguiente por Bs As, y después de ya no sé cuanto tiempo nos íbamos a ver… ¡al otro lado del charco!, casualidades de la vida.
Así que el martes, mi último día en la quinta provincia, planifiqué la mañana para acabar por la zona de la plaza de Mayo, dónde estaba el hotel de Luis. Callejeé un poco la zona encontrando edificios realmente preciosos y acabando en la plaza del Congreso. De ahí reencuentro y comida con Luisito, que estaba super contento por volver a casa – después de 6 meses pescando en aguas del frío Pacífico sur argentino como para no tener ganas– y porque la empresa les había encontrado billete para volar de regreso a España esa misma tarde. Solo puedo decir que me encantó volver a verte en esas curiosas circunstancias y desearte desde aquí que disfrutes de esas merecidas vacaciones con la familia y los amigos.
Martes 1 de agosto, casi las 8 de la tarde y el avión con destino a Lima despega dejando atrás cinco días muy intensos, entretenidos, cansados, divertidos y bien aprovechados. Cinco días fantásticos que quedaran en mi retina y en mi memoria, con la esperanza de volver a Argentina algún día.
(Nota: las palabras coloreadas y subrayadas corresponden a links para quién quiera saber un poquito más)
BUENOS AIRES: 5 DÍAS EN LA 5ª PROVINCIA (1ª parte)
Agosto 6, 2006Aprovechando dos días festivos con motivo de las “fiestas patrias” en Perú tenía planeado hacer alguna escapadita. Después de poner sobre la mesa distintas opciones me decidí por Buenos Aires, la capital de Argentina, la capital de la emigración gallega. Entre otras razones, de Buenos Aires me atraía su carácter de gran ciudad “a la europea”, algo que después de casi un año en Lima echaba, en cierto modo, de menos. Además allí también me esperaba Aída, compañera de Alcalá-CECO, de grupo B (saludos para todos, allá dónde estéis) y una estupenda anfitriona y “cicerone” (gracias por todo niña
).
Así que un avión que salió de Lima el jueves 27 de madrugada, con dos horas de retraso (Aerolíneas Argentinas funciona casi tan bien como Iberia), me llevó a la capital gaucha, dónde por primera vez en varios meses observaba el despuntar de un día luminoso. Fue exactamente ese precioso amanecer lo que más me impactó mientras sobrevolábamos la enorme metrópolis antes de aterrizar en Ezeiza; y es que después de varios meses grises en Lima hasta un simple amanecer hace que tus ojos aprecien la luz de otra manera. Otra cosa que hacía tiempo que no sentía era el frío auténtico – ese que te congela la nariz y las orejas– que me sacudió al pisar tierra firme. Y es que los permanentes 16ºC – 17ºC limeños en pleno invierno te acaban mal acostumbrando.
Cuando me acomodé en el taxi de Ricardo, camino de casa de Aída, me di cuenta de lo destrozaba que estaba –apenas había dormido tres horas–, así que nada más llegar intenté descansar un poco, me di una duchita y… ¡a conocer Buenos Aires!. Mi recorrido empezó en la Ofecome, para seguir con una comida con los padres de Aída, que también estaban de visita por tierras gauchas. Por la tarde Aída me acompañó en un agradable paseo por el barrio de la Recoleta (un barrio pijo asimilable al madrileño barrio de Salamanca). Allí visitamos el más famoso y destacado cementerio argentino, el cementerio de la Recoleta, dónde está la tumba de Evita; lo más curioso de este lugar (a parte de lo friki que resulta hacer turismo necrológico) es que estaba lleno de gatos, como podréis ver en las fotos… cosas raras que te encuentras por el mundo.
Como colofón a este intenso primer día nos fuimos a cenar a la “Peña del Colorado”, dónde disfrutamos en directo del folklore argentino del norte (pedazo de voz que tenía la cantante), a la vez que degustábamos una rica cena a base de platos típicos de esa región. Nos echamos unas muy buenas risas (sobre todo gracias “al pollo”) y casi nos echan por escandalosos (ché, que maleducados son los gallegos –léase con acento porteño–).
El sábado por la mañana me levanté con ganas de turistear y con mi ruta más o menos predefinida en la cabeza, con destino en la plaza de Mayo, y mapa en mano, me pasé por el barrio de Retiro, visitando la plaza San Martín (en honor del general argentino libertador de Perú y Chile) y la torre de los ingleses (donada por la colectividad británica con motivo del centenario de la independencia argentina). Bordeando la plaza San Martín se encuentra la tradicional calle Florida, peatonal y comercial, dónde destacan las galerías Pacífico, un lugar para pasear y observar más que para comprar. Pateando la calle Florida durante un buen rato se llega a la famosa plaza de Mayo, ya en el barrio Centro, que me pareció algo deprimente y anacrónica a pesar del brillo del sol de mediodía… impresiones personales, tan solo eso. Allí está la famosa casa rosada, la casa del presidente –ahora mismo Kirchner–, y el cabildo (lo único que me gustó de la plaza de Mayo). De la catedral mejor ni hablar porque es un monumento al mal gusto (mirad las fotos y juzgad). De ahí tiré millas por la avenida de Mayo, la primera gran avenida de Buenos Aires, siguiendo por 9 de julio (fecha de la independencia de Argentina), otra avenida muy importante dónde se encuentra el Obelisco (construido en 1936 para conmemorar los 400 años de la primera instalación española en el río de la Plata).
Después de comer con Estíbaliz, Aída y Sergio cargar pilas y tomar un café bien cargado para despejar el sueño acumulado me fui hasta Puerto Madero, antiguo puerto a orillas del río de la Plata hoy convertido en barrio bien. Los galpones de ladrillo se han transformado en lofts, oficinas, elegantes restaurantes y galerías de arte; así, Puerto Madero es el último barrio oficial de Buenos Aires, el menos poblado y el más caro de la ciudad. Hacía un frío húmedo y penetrante, que se hacía notar todavía más con la brisa del río; a pesar de que me congelaba por momentos, estuve paseando un rato por los “docks”. Un paseo realmente precioso, que soporté hasta que mi cuerpo dijo basta y, un poco congelada, tomé un taxi para ponerme bajo techo antes de salir a cenar y a tomar algo por Las cañitas
…continuará…
(Nota: las palabras coloreadas y subrayadas corresponden a links para quién quiera saber un poquito más)

Escrito por xoubinha 
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